El 7 de junio de 1937, el buque Mèxique arribó al Puerto de Veracruz con 451 niños españoles a los que sus padres habían enviado a través del Atlántico, para ponerlos a salvo de los bombardeos franquistas durante la Guerra Civil. El gobierno del entonces presidente de México, Lázaro Cárdenas, los acogió en Morelia, ciudad que se convertiría en el único lugar al que realmente pertenecen.

